domingo, 13 de enero de 2019

¿Quién es quien? Irene

Irene. Teresa Valls


Ya he comentado en la entrada de León que, debido a circunstancias personales, Antonia, la actriz que hacía de Aguayo, tuvo que bajar el ritmo de grabación. Yo quería cumplir los plazos que había planificado así que decidí eliminar el personaje de Aguayo. Eso solucionaba un problema pero creaba otro importante. Salvo que hiciese enloquecer a León para que hablase consigo mismo y se autoexplicara la resolución del caso no había más remedio que hacer un nuevo fichaje para que interactuara con él. Desde luego, mi primera opción era una chica de su edad. Estaba seguro de que eso enriquecería el guion. Así las cosas, tocaba buscar actriz. Mi primera opción fue Teresa, y eso que en ese momento ni siquiera sabía su nombre. Entonces, ¿por qué pensé en ella? Porque habíamos coincidido en una ocasión en quirófano y me había dicho, así por encima, que le gustaba el mundo de la farándula. Lo único que sabía de ella era que era joven y uróloga. Afortunadamente, el mundillo quirúrgico no es muy amplio y cuando le di su descripción a una compañera ella se imaginó quién era. “Se llama Teresa Valls, es de Sabadell y ya es adjunta”, me dijo. Con esos datos fue fácil localizarla. Quedé con ella, le propuse trabajar en la serie, le envié el enlace al Episodio 1 (para entonces ya estaba montado), le pasé lo que sería su guion (lo escribí a toda velocidad) y le di unos días para que se lo pensara. Cuando llegó su respuesta, esta fue negativa. Me dijo que andaba muy ocupada y que, aunque le gustaría, no podía dedicarle tanto tiempo a mi proyecto. Me quedé bastante chafado. Era un revés importante. Intentamos encontrar otra chica de su edad, pero a las que se lo propusimos no quisieron. Además, a esas alturas yo quería que fuera ella. De algún modo había tenido la intuición de que era la candidata ideal. Lo que pasa es que si no quería poco podíamos hacer. Empecé a plantearme otras opciones. Una fue que un amigo jubilado (la falta de tiempo libre de la gente se había convertido en mi bestia negra) aficionado al teatro hiciera de padre de Aguayo. Esta a Daniel no le hacía gracia. Otra, esta fruto de la desesperación más absoluta, interpretar yo el papel de viudo de Aguayo, lo que no nos hacía gracia ni a Daniel ni a mí. Estábamos en esas cuando pasó algo que cambió el destino. Yo le había comentado a Alicia que, en mi opinión, lo que había hecho que Teresa no aceptara mi propuesta era que no le había gustado el Episodio 1. Supuse que en vez de decirnos eso, para no herirnos, había puesto por excusa la falta de tiempo. Justo unos días después Alicia y Teresa coincidieron en quirófano. Alicia, que es muy directa, le preguntó abiertamente si la causa de su negativa había sido que la serie no le había gustado. La respuesta de Teresa fue la misma que al principio. No tenía nada que ver con la calidad de la serie, sino que era por falta de tiempo. Ahora que la conozco mejor sé que realmente era así. Para ella la urología es lo más importante y no la sacrificaría por nada. Se entrega a su profesión en cuerpo y alma. Una vez que conocimos ese dato, Alicia y yo empezamos a maquinar. “¿Y si le proponemos un cambio en el guion para que tenga que grabar menos horas?”, pensamos. Nos pareció una buena idea. Nos dividimos las tareas. Yo reescribiría el guion (por enésima vez) y Alicia intentaría convencerla. Y así lo hicimos. Cuando Alicia ya la tenía medio embaucada yo le di la puntilla proponiéndole que grabara un día para probar. Y, claro, probó y cayó. Como actriz es fantástica, aunque debido a su personalidad la veo más como guionista, directora o cualquier otro proceso creativo. Escribe poemas y le bullen las ideas en la cabeza. ¡Que se prepare el servicio de Urología porque los veo grabando una serie al año!

 

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