María Cristina
Zapata, más conocida como Cris, pertenece al grupo de actrices que
fiché en el trabajo. En su caso fue casi a última hora. Estaba
previsto grabar la cena en el taller con todos los invitados el 26 de
mayo de 2018. Unos pocos días antes de esa fecha algunas de las
personas que iban a participar abandonaron el barco. Cosas del miedo
escénico, supongo. Enseguida pensé en Cris para sustituir a una de
ellas. Sabía que le gustaba el mundo del espectáculo. Además, en
las despedidas de compañeras de trabajo siempre aporta ideas y actos
originales. Es creativa. Le suponía talento… y acerté. El día que grabaron Rogelio, Fran y ella sus
dos compañeros de reparto se quedaron gratamente impactados. A pesar
de que Cris apenas había tenido tiempo de estudiar el papel se había
aprendido los diálogos a la perfección. Además, interpretaba con
una facilidad pasmosa. La verdad es que no tuve ni que dirigirla.
Mientras Fran y Rogelio la miraban pasmados yo me limité a darle al
botón de grabación.
A nivel personal,
comentar que nació en el año 1967. Es decir, es un producto de la
época hippie. Aunque ella dice que eso la hace estar algo desubicada
en estos tiempos yupis lo cierto es que se adapta a cualquier
situación a la perfección. Y, de hecho, sus lemas vitales pueden
resumirse en su siguiente tuit: “Fantasías y nuevas tecnologías; diversión en las pequeñas cosas; amigos con los que contar y a los
que contar y, sobre todo, siempre estar abierto a la novedad”.

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